XXXIV TORNEO INTERNACIONAL DE POLO

El Real Club de Polo de Barcelona tuvo el placer de convocar, con motivo del 34º Torneo Internacional de Polo - Chrysler Polo Classic, a seis prestigiosos equipos formados por jugadores de alto handicap, que brindaron la oportunidad de presenciar la competición de polo más emblemática que se celebra en Cataluña.


PASIÓN, EMOCIÓN Y ESPECTÁCULO

La historia nos muestra que el polo, un juego de equipo ancestral, nunca ha sido un juego de tiempo libre. Más bien fue, en sus inicios, una pauta de educación para jóvenes guerreros cuyo objetivo era el de fomentar el valor, la precisión y la velocidad. Posteriormente, ese deporte fue escogido por los militares británicos como juego educativo para sus oficiales quienes lo dieron a conocer en el resto del mundo.

El polo es un deporte tan interesante y polifacético que vivirlo como jugador, espectador, o socio de un club tiene siempre un atractivo especial. Sin embargo, es una disciplina que sigue siendo bastante desconocida y que, a menudo, genera todo tipo de confusiones en torno a sus reglas de juego.

LAS REGLAS DEL JUEGO

Jugar a polo requiere tiempo y una disponibilidad notable, ya que es necesario tener, como mínimo, dos caballos.

El partido de polo se desarrolla sobre una cancha o campo que dispone en el centro de cada uno de sus lados menores de dos grandes postes de mimbre colocados a 7,50 metros de distancia entre sí.

Los equipos están formados por cuatro jugadores que tratarán de meter entre estos postes, a golpes de taco (palo empuñado en la mano derecha), una bola de madera o bocha.

Se juegan cuatro tiempos de siete minutos de duración, con tres minutos de tiempo muerto entre ellos. Los minutos de juego son reales, es decir, se detiene el cronómetro cada vez que se interrumpe el partido.

A cada equipo se le señala un handicap que se forma con la suma de los de cada jugador que, a su vez, también tiene una puntuación (de -2 a 10) que se fija cada año.

Controlan el juego dos árbitros a caballo, y un tercero que sigue las fases desde una tribuna al borde del campo. Las reglas son numerosas y muy severas para salvaguardar la integridad del caballo y del jinete, aunque ello no resta emoción al partido.