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Jugar a polo requiere de una gran técnica
de juego y del dominio perfecto del caballo.
El partido
de polo se desarrolla sobre una cancha o campo
que, en el centro de cada uno de sus lados menores,
dispone de dos grandes postes de mimbre colocados
a 7,50 metros de distancia entre sí.
Los equipos
están formados por cuatro jugadores que
a golpes de taco (palo empuñado en la mano
derecha) tratarán de encajar entre estos
postes, una bola de madera o bocha.
Se juegan
cinco tiempos (chukkers) de siete minutos de duración,
con tres minutos de tiempo muerto entre ellos.
Los minutos de juego son reales, es decir, que
el cronómetro, se detiene cada vez que
se interrumpe el partido.
Cada equipo
dispone de un handicap, que es el resultante,
de la suma de los handicaps propios de cada uno
de sus jugadores. El handicap de los jugadores
va de -2 a 10 y se fija cada aņo.
Controlan
el juego dos árbitros a caballo, y un tercero
que sigue las fases desde una tribuna al borde
del campo. Las reglas son numerosas y muy severas
para salvaguardar la integridad del caballo y
del jinete, aunque ello no resta emoción
al partido.
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